La ley canadiense que prohibe los cómics

Si buscáis por internet leyes raras vigentes a día de hoy, encontraréis montón de ellas que, aparte de reíros un buen rato, veréis que pocas tienen sentido hoy en día. Por ejemplo, en Singapur no se puede mascar chicle en el cine (debería ser ley global), en al sur de Francia están prohibidos los OVNIS (no me preguntéis como van a llevarla a cabo si un día vienen) o en Malasia está prohibido llevar puesta ropa de color amarilla. Bueno Canadá tampoco se queda corta en leyes raras. Por ello hoy vamos hablar de la ley que prohíbe vender y tener cómics que ilustren cualquier tipo de crimen.

Cuando hablemos ahora de cómics no solo nos referiremos a cómics de superhéroes sino a cualquier historia contada en formato cómic, pero como dentro de todos los géneros el superheroico es el que está teniendo más tirón ahora, nos centraremos en él. Como os habréis dado cuenta el mundo de los cómics está viviendo un buen momento gracias a las películas de superhéroes. Y viendo las pelis o series, o conociendo un poco a los personajes más reconocidos de este mundo sabréis que estos héroes luchan contra el crimen. Pues estos cómics en principio son ilegales en Canadá.

¿Cómo es posible? ¿Un cómic de Superman ilegal en Canadá? Pues sí. Pero nadie hace caso a esa ley anticuada. Es más, seguro que, aunque denunciaras a la policía ni te harían caso. Todo empezó a finales de la década de los 40 cuando los cómics sobre historias de mafias o crímenes comenzaban a ser populares. Un grupo de psicólogos canadienses vieron en estos materiales un peligro para los niños, los principales consumidores de este medio. Creían que les lavaban la cabeza y les daban ideas a realizar. Desde ese momento lo cómics que trataran sobre crímenes quedaron ilegalizados en Canadá hasta hoy en día.

Así que ya sabéis, si os ponéis a leer un cómic de Spider-man en la calle es posible que os metan en el calabozo.

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